La enfermedad se debe a una alteración del gen CFTR, responsable de regular el transporte de sal y agua a las células. Esta alteración provoca la acumulación de un moco espeso y pegajoso que afecta especialmente a los pulmones y al páncreas.
Desde el descubrimiento del gen CFTR en 1989, se han identificado cerca de 2.000 mutaciones diferentes, lo que explica que cada paciente pueda presentar una evolución y necesidades diferentes.
Aunque en los últimos años los avances médicos han cambiado el futuro de muchas personas con fibrosis quística, hoy en día todavía no existe un cuidado definitivo.